Katie Herzig: camuflada tras la máscara de la versatilidad


Aún no consigo clarificar en mi memoria el momento en que descubrí Katie Herzig. Creo que fue hacia mediados del pasado año, cuando escuché por casualidad que Trent Dabbs iba a compartir escenario en algún momento con ella. Yo por entonces no presté mucho atención a esta jovial rubita, pero poco tiempo después el destino me llevaría a disfrutar intensamente de “The Waking Sleep”, cuarto disco de estudio de la bella cantautora de Fort Collins (Colorado).

Adoro la dulce y estilizada textura de sus composiciones, y también aquel factor sonoro que hace que las canciones se vayan ampliando y encogiendo a medida que pasan los minutos. Hay muchos factores que me encantan de sus obras, pero ante todas las cosas me quedo con esa versatilidad estilística que lleva a Katie a estar en un plano diferente al resto de artistas supuestamente cercanas. A momentos recuerda a Madi Diaz, en otros, sin embargo, a Fiona Apple(‘Closest I Get’). ¡Hasta hay algo de Oh Land y Dia Frampton (Meg & Dia) en ellas!. La definición en el tallo de su sonido es tan única que es difícil encontrar símiles que vayan más allá de un 20 – 25% de lo que podemos hallar en su último LP.

Esta última etapa de agosto es el período perfecto para disfrutar de “The Waking Sleep”. Las hojas aún preservan el verde más auténtico, pero el ambiente empieza a intuír un cambio próximo hacia un aire más introspectivo, más meláncolico. Es con canciones tan grandes como ‘Closest I Get’, ‘Make A Noise’ y ‘Lost & Found’ que respiramos la naturaleza camaleónica de dicho punto del año. Ahora sólo queda calmarnos, disponer nuestro cuerpo de forma relajada y disfrutar del viaje. Porque con Katie se viaja con la mente, no con la cuerpo.

Binaural

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