[Crónica] Bat For Lashes en Barcelona (22 de noviembre de 2012)

Desgraciadamente me gustaría haber empezado esta crónica de otra manera. La visita de Bat For Lashes se merecía un escrito medianamente bonito, de principio a fin. Pero la terrible noticia de lo sucedido con la sala Apolo nos ha dejado a todos bien fríos, con el corazón en un puño. Suponemos que ya lo sabéis; la mítica sala del Paral·lel ha tenido que cerrar sus puertas provisionalmente debido a un problema en su infraestructura (más concretamente en su sotano). Esta medida ha obligado a cambiar provisionalmente toda la programación de conciertos prevista para estas semanas, incluido también el bolo de la cantante británica que acabó encontrando alternativa en la colindante sala Artèria.

Debo admitir que jamás había entrado en dicho local. Entendiendo esto, y ante el clima de incertidumbre que vivía la gente que se acercaba al número 62 de la avenida Paral·lel, empezaron a acrecentar en mí los temores que me llevaron momentáneamente a pensar en la posibilidad de que acabase presenciando una velada fallida, una velada imperfecta. Afortunadamente este miedo (estúpido, admitámoslo) se diluyó por completo al entrar en el garito y descubrir en él cierto encanto. Como si de un mini Hammersmith Apollo a la catalana se tratase, el Artèria es un recóndito paraje que parece haber nacido especialmente para ocasiones como esta, en la que prima lo íntimo y lo cercano. Los teloneros Race Horses, que interpretaron un breve set acústico en pleno centro de la sala, sirvieron su particular entremés en forma de un dulce – aunque quizás algo escueto – set que alcanzó su momento más delicioso con la cover de ‘All I Have To Do Is Dream’ de The Everly Brothers.

Eran las 21:30 cuando Natasha Khan apareció sobre el escenario junto a su discreto séquito. Sin apenas atrezzo (tan sólo vislumbramos una decoración rocosa frente al piano y en un lateral del escenario), y con unas luces que jugaban con lo místico, la británica de ascendencia paquistaní empezó su singular set con ‘Lillies’, el tema que abre su último y preciosista “The Haunted Man”.

El juego con los agudos partía como uno los ejes de la noche, y en este sentido Khan parecía mostrarse un pelo tibia de entrada. Por suerte la cosa se arregló en los primeros compases de ‘What’s A Girl To Do?’. Existía una mejora notable en la entonación y el carácter sinuoso del tema me dejó entrever que la música no iba a ser el único protagonista de esa esperada noche. La danza, amigos, la danza. Los gestos, el lenguaje corporal, la comunicación no verbal. Ese arte que tanto domina la señora Khan, estaba ahí, radiante e inmaculado, brillando ante nosotros. Desde el minuto 5 hasta el final de la velada la joven londinense nos sorprendió con un cúmulo de sensaciones que nacieron del particular “dripping” que se describía a partir de los delicados brazos de Khan. Como una de las mejores obras de Jackson Pollock, pero consiguiendo algo que el el vanguardista pintor jamás consiguió alcanzar: transformar el plano pictórico en una nota más, un complemento perfecto para la monumental configuración sonora que reside detrás de “Fur And Gold, “Two Suns” y “The Haunted Man”.

Y es que su concierto fue de menos a más en todos los sentidos. Por un lado nos quedamos maravillados con la facilidad que tiene esta artista por coger a la audiencia y llevársela a su terreno gracias a su poderosa voz. Con crudas interpretaciones que se clavan como una estaca en nuestro corazón (‘Laura’), vibraciones rítmicas que recorren por nuestra espina dorsal (‘All Your Gold’) o extasiantes situaciones (‘Marilyn’, ¡vaya temazo!) en las que Khan alza sus brazos y nos eleva con intensidad hasta el mismísimo techo del local mientras canta con fuerza “Holding you, I’m touching a star“.

La astucia innata de la mente maestra de Bat For Lashes también se ejemplifica en sus setlists. En la hora y cuarto que duró el concierto disfrutamos a ritmo constante, sin apenas subidas y bajadas de intensidad. Con continuos cambios instrumentales, que llevaban al quinteto a intercambiar sus instrumentos, entre los que vislumbramos desde sintetizadores, maracas y pianos de cola hasta algún que otro exótico artilugio que otorgaba un cáriz dorado a cortes como la detallista ‘Prescilla’.

El bis de dos temas arrancó con ‘The Haunted Man’, en la que el trío masculino encubría las vocales de Natasha con una sibilina marcha militar que surgía de un pequeño amplificador / radio que la cantante sujetaba con fuerza entre sus brazos.

Finalmente todo acabó con una inolvidable ‘Daniel’ que obligó a todos los presentes a estallar en aplausos, rindiendo una eterna reverencia a una artista que rinde sobre un escenario incluso mejor que en sus siempre elogiables trabajos de estudio. Escalofríos dorsales provocados por cotas vocales de lo más agudas, contoneos sugerentes y una puntual (pero agradable) comunicación entre Natasha y el público (¡I love Barcelona! exclamó al acabar su último tema). El concierto de Bat For Lashes en Barcelona fue un auténtico éxito. ¿Qué hubo cambio imprevisto de sala en practicamente el último segundo? Cierto. Pero la experiencia fue tanto, o incluso más, de lo que pudimos llegar a esperar de entrada.

Texto y fotos | @pabloporcar

Setlist:

– Lillies – Haunted Man
– What’s A Girl To Do? – Fur And Gold
– Glass – Two Suns
– Travelling Woman – Two Suns
– Oh Yeah – The Haunted Man
– All Your Gold – Haunted Man
– A Wall / Marilyn – Haunted Man
– Horse And I – Fur And Gold
– Laura – Haunted Man
– Lumen
– Prescilla – Fur And Gold
– Sleep Alone – Two Suns
– Pearl’s Dream – Two Suns

– Haunted Man
– Daniel – Two Suns

Binaural

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