[Crítica] The Gaslight Anthem – Handwritten (2012)


El estado norteamericano de Nueva Jersey ha visto nacer a algunos de los iconos más importantes de una gran variedad de estilos musicales. Desde Patti Smith a Bruce Springsteen, pasando por la mayoría de los miembros de Bon Jovi, The Fugees o Skid Row, y todo apunta a que una nueva banda se está sentando en el limbo de los músicos de NJ (y americanos).

The Gaslight Anthem, la banda liderada por el considerado “sucesor” de su compatriota Bruce Springsteen, Brian Fallon, presenta su primer disco publicado por una “major” -y el cuarto de la banda-, Handwritten, un LP que no ha dejado indiferente a nadie.

Y es que su mezcla de punk, indie con algunos toques de folk rock que ya pegó fuerte sobretodo después de su segundo largo, The ’59 Sound, ha generado un alud de buenas críticas que los han llevado a compartir escenario –y a colaborar en directo- con el ya citado ídolo americano Bruce Springsteen o a pasearse por los escenarios de los festivales más importantes del mundo, como el Reading Festival o el Rock Am Ring alemán.

Y es que solo en acercar la aguja al vinilo o en darle al play en nuestro reproductor, uno se da cuenta que está delante de la consolidación de unas nuevas estrellas.

El rugido del primer tema de “Handwritten”, el single ’45′, suena potente, con una introducción y un grito que inyectan el ritmo en las venas del oyente como si fuera el más mortífero veneno. Unos estribillos para ser coreados, pegadizo… simple pero eficaz. ’45′ es, básicamente y en cada una de sus letras, lo que comúnmente definiríamos como “temazo”.

En saltar la segunda canción, otros gritos coreados dan paso a la canción que lleva el nombre del disco: ‘Handwritten’. Un riff de guitarra que redunda, pero no agota, forman junto a la voz rota y áspera, de Fallon (que llega a recordar al Boss) un cóctel que inevitablemente nos lleva a escuchar la siguiente pista. Y esa es ‘Here Comes My Man’ que, con un ritmo básico de la batería de Benny Horowitz, sin ninguna complicación, y un pegadizo “oh sha la la”, -recurso que, de formas diferentes pero utilizado siempre de forma correcta, está presente en casi todos los temas del disco-, cumple perfectamente.

El siguiente turno es para ‘Mulholland Drive’, que empieza con otra introducción de guitarra de Alex Rosamilia, que funciona como una segunda voz, realizando un solo acompañando a Fallon a lo largo de casi toda la canción. Solvente y con el bajo de Alex Levine sonando de forma contundente, ‘Mulholland Drive’ cuenta con una buena combinación melódica entre voz y las 6 cuerdas que se muestran suaves pero intensas.

Acto seguido, el disco parece salirse un poco de las bases del punk norteamericano para, con el sonido de una harmónica y unos toques de góspel en la voz de Brian Fallon, que no quitan ni un ápice de intensidad al conjunto que llevamos escuchado desde el principio, presentarnos los temas ‘Keepsake’, ‘Too Much Blood’ y ‘Biloxi Parish’. En todas ellas, la “segunda voz” de la banda, las seis cuerdas de Rosamilia se muestra autoritaria, dando una fuerza increíble a la suma total del grupo. La mitad del disco se consume y cada una de las canciones es como un ladrillo en la pared, una a una se complementan para dar un sentido global al álbum, ninguna de ellas parece dispar a las otras. El siguiente tema, ‘Howl’, es un rayo de apenas dos minutos que empieza con el “enganche” que ya hemos mencionado como una de las piezas claves de las voces de The Gaslight Anthem, un “Hey, Hey, Heeeey!” que, con unos coros siguiendo el juego, descargan una fuerza que contrarresta el punto de tranquilidad de los tres temas anteriores.

En la recta final de “Handwritten” encontramos ‘Desire’, que continúa con la línea de fuerza de ‘Howl’ para, con una introducción rápida, desenvolver un tema rápido que dará lugar a los dos temas finales, lentos, pero impresionantes: ‘Mae’ y ‘National Anthem’. Ésta última es una balada que concluye el álbum hablando sobre el amor, la vida y sobre Dios con una sección muy suave de cuerdas dando soporte a los arpegios que salen de la guitarra de Fallon.

En definitiva, “Handwritten” es un largo de mucha calidad, con lógica, que sabe combinar diferentes tipos de intensidad sin sobresaltos…un disco que da un hálito de esperanza; el rock no está muerto, el rock aún puede pegar fuerte y The Gaslight Anthem son el ejemplo.

Puntuación | 78 de 100

El disco al completo lo podéis escuchar a través de Spotify:

Binaural

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